Columna | A dos años de la Ley Karin: del cumplimiento legal al cambio cultural

Se cumplen dos años desde la entrada en vigencia de la Ley Karin y, como ocurre con las transformaciones importantes, hoy es posible mirar con perspectiva lo que hemos avanzado y los desafíos que aún tenemos por delante.

Desde una mirada legal-laboral, la ley marcó un antes y un después para las organizaciones. Nos obligó a fortalecer protocolos, revisar procedimientos de investigación, capacitar a trabajadores y líderes, y asumir con mayor convicción la responsabilidad de prevenir el acoso laboral, sexual y la violencia en el trabajo.

La experiencia práctica ha demostrado que su implementación ha sido un proceso de aprendizaje continuo para las organizaciones. Durante este período, la Dirección del Trabajo ha emitido nuevos dictámenes y criterios interpretativos, mientras que los Tribunales Laborales han comenzado a consolidar jurisprudencia sobre su aplicación. Todo ello ha permitido comprender con mayor claridad el alcance de las obligaciones del empleador y los estándares exigibles en materias de prevención, investigación y sanción del acoso laboral, sexual y la violencia en el trabajo.

Este escenario invita a las empresas a realizar una pausa y preguntarse: ¿los procedimientos de investigación interna y los protocolos implementados hace dos años siguen respondiendo a los criterios actuales?

La respuesta, en muchos casos, es que ha llegado el momento de revisar, actualizar y fortalecer los procedimientos, formularios, protocolos y procesos internos, incorporando el aprendizaje acumulado y las nuevas interpretaciones de la autoridad administrativa y de los tribunales.

Cumplir con la Ley Karin ya no consiste únicamente en contar con un procedimiento formal. Hoy el desafío es que dicho procedimiento sea robusto, actualizado y capaz de responder adecuadamente a las exigencias legales y jurisprudenciales vigentes, protegiendo tanto a las personas como a la organización.

Desde el punto de vista de la formación continua, la experiencia nos ha demostrado que el verdadero impacto de la Ley Karin no está sólo en los documentos y  en el cumplimiento normativo, está además en las personas.

En estos dos años hemos acompañado a numerosas organizaciones en sus procesos de capacitación y sensibilización, observando algo muy valioso: cuando los equipos entienden el espíritu de la ley, las conversaciones cambian. Los líderes desarrollan mayor conciencia sobre el impacto de sus conductas, los trabajadores conocen mejor sus derechos y responsabilidades, y las organizaciones avanzan hacia culturas basadas en el respeto y el buen trato.

La prevención sigue siendo la mejor estrategia. Y para prevenir, la capacitación continua es fundamental. No basta con una charla inicial o con cumplir un requisito legal; las organizaciones necesitan espacios permanentes de reflexión, aprendizaje y desarrollo de liderazgos saludables.

A dos años de la Ley Karin, el desafío ya no es solo cumplir. El desafío es consolidar culturas organizacionales donde el respeto sea una práctica cotidiana y no una reacción frente al conflicto.

Desde BDO, seguimos comprometidos con este propósito, acompañando a empresas y equipos a través de capacitaciones, talleres y programas que permitan fortalecer ambientes de trabajo seguros, respetuosos y alineados con las exigencias de la normativa y, sobre todo, con las expectativas de las personas.

Porque una buena cultura organizacional no se decreta. Se construye todos los días.

¿Y en tu organización? ¿Cuál ha sido el principal aprendizaje que ha dejado la Ley Karin durante estos dos años?